Un equipo de tratamiento de agua es una instalación silenciosa: hace su trabajo sin pedir atención. Precisamente por eso es fácil olvidarse de él hasta que algo deja de funcionar como debería.

La buena noticia es que el mantenimiento es sencillo y predecible. Estas son las rutinas que pide cada tipo de sistema.

Descalcificador

Un descalcificador necesita dos cosas de forma regular:

  • Reposición de sal. Es la tarea más frecuente y la puede hacer el propio usuario. Conviene comprobar el nivel de vez en cuando y no dejar que se agote.
  • Revisión del equipo. Para comprobar que los ciclos de regeneración se están ejecutando correctamente y que la configuración sigue ajustada al consumo real de la vivienda.

Ese segundo punto es el que se descuida. Un equipo puede parecer que funciona y estar regenerando mal durante meses. La revisión periódica es lo que evita que eso pase desapercibido.

Si cambia el uso de la casa

Si pasa a vivir más gente, si se reforma la instalación o si el consumo cambia de forma notable, merece la pena revisar la configuración. Un equipo bien dimensionado hace tres años puede quedarse corto hoy.

Ósmosis

El mantenimiento de una ósmosis gira en torno a una sola cosa: el cambio de filtros. Los filtros tienen una vida útil y, pasada esa vida, el equipo deja de rendir como debería.

La periodicidad depende del equipo y del consumo, por eso se establece caso por caso en el momento de la instalación. Lo importante es que exista un calendario y que alguien lo esté siguiendo.

Los equipos con filtros accesibles desde el frontal facilitan mucho esta tarea: el cambio es rápido y no obliga a desmontar nada del mueble.

Fuentes de agua

Las fuentes de agua combinan las dos lógicas anteriores: revisiones periódicas del equipo y sustitución de filtros.

En entornos con uso intensivo —una oficina con plantilla amplia, un local con mucho paso— la frecuencia de revisión suele ser mayor que en una vivienda, sencillamente porque el equipo trabaja más.

Señales de que algo no va bien

Merece la pena llamar al servicio técnico si detectas alguna de estas situaciones:

  • Vuelven a aparecer marcas de cal que hacía tiempo que no veías.
  • El caudal del grifo de agua tratada ha bajado de forma apreciable.
  • El sabor del agua ha cambiado respecto a lo habitual.
  • El descalcificador consume sal mucho más rápido o mucho más despacio que antes.
  • Escuchas ciclos de regeneración a horas o con una frecuencia que no es la habitual.
  • Hay humedad o goteo en la zona del equipo.

Ninguna de estas señales significa necesariamente una avería grave. Casi siempre se resuelven con un ajuste o un cambio de filtro a tiempo, que es justo el objetivo del mantenimiento preventivo.

Quién debería ocuparse

Parte del mantenimiento la puede llevar el usuario: la sal, una comprobación visual, estar atento a las señales anteriores. El resto conviene que lo haga quien conoce el equipo.

Es una pregunta que merece la pena hacer antes de comprar: ¿quién dará el servicio técnico dentro de tres años? En AIGUAPLUS somos especialistas en servicio técnico y nos ocupamos del mantenimiento preventivo y de la posventa de todos los equipos que instalamos. No derivamos a terceros.

Si tienes un equipo instalado por otra empresa y no sabes cuándo se revisó por última vez, cuéntanoslo y lo valoramos.